El terror disfrazado de civil
Voices of ResistanceZielona Góra

El terror disfrazado de civil

Un testimonio íntimo del 30 de mayo de 1960. Para Bronisława Raszkiewicz, la violencia del estado no era una abstracción, sino un eco doloroso de su propio pasado. Habiendo sobrevivido al trauma del desarraigo en 1946, cuando cruzó el país en vagones de animales hacia lo desconocido, creyó haber encontrado un refugio definitivo para construir su vida. Sin embargo, el domingo 30 de mayo de 1960, al bajar del autobús en la calle Kasprowicza en Zielona Góra, se topó de frente con una nueva pesadilla: miles de ciudadanos defendiendo la Casa Católica del asedio del régimen comunista. Este edificio, protegido por el padre Kazimierz Michalski, era el pilar social y espiritual de la comunidad, un espacio vital que las autoridades estaban decididas a confiscar para silenciar la fe y ponerle fin a reuniones de la ciudadanía, sin control del Partido.

Testigo de los eventos

Como testigo ocular de los Sucesos de Zielona Góra, Bronisława presenció la brutalidad desmedida de las unidades ZOMO, traídas de toda la región para aplastar la resistencia pacífica. En medio del caos, asfixiada por los gases lacrimógenos y rodeada de adoquines arrancados y coches en llamas, la imagen que más la fracturó fue la traición interna: milicianos disfrazados de civil apaleando indiscriminadamente a mujeres, hombres y niños. Para una mujer que había reconstruido su vida desde las cenizas de la guerra, presenciar ese escenario en las calles de su ciudad, fue la prueba definitiva de que el terror no se había quedado atrás, sino que ahora caminaba disfrazado por las calles de su nuevo hogar.